sábado, 15 de agosto de 2015

I

Miles de batallas en un sólo de día, perder, ganar, y volver perder otra vez. 
Perder cada minuto algún territorio entre mi mente y mi alma.
En una constante oscilación entre el dolor latente y el dolor puzante, 
ese que te hace pedazos, 
ese que te agarra con los dientes 
y no deja piel sin arrancar.

Todo arde, 
esta pena quema todo vestigio habitable. 
No hay lugares de luz,
 ni hoy, 
ni mañana, 
ni pasado mañana.

Me dueles, negrito, me dueles como nunca pensé que dolería.
Nos prometimos que este amor tan grande no nos iba hundir, 
y yo ya pienso que no hay fondo por tocar, 
porque no paro de caer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario